UN PIANISTA ESPAÑOL EN BULGARIA II: LA MÚSICA BÚLGARA

¿Qué tal? ¿Cómo estáis? Yo feliz de recordar mi última estancia en este fascinante país. En mi anterior post os comenté que, debido a que comparto mi vida con una mujer búlgara, viajamos todos los veranos a este país y esto me ha hecho familiarizarme bastante con esta cultura que, para un español, resulta exótica, y me hizo pensar en que debía escribir sobre Bulgaria.
Os comenté también que ese post iba a ser el primero de dos. En ese anterior post hablé de las características del país y de su cultura y en este segundo, me centraré en su música.
En cuanto a este arte, la producción es enorme y abarca muchos estilos. Yo comentaré algunos, los que más me han llamado la atención.

El hecho de que sea la puerta entre Europa y Asia y de que esté formada por una mezcolanza de civilizaciones que emigraron allí a través de los siglos (principalmente protobúlgaros, tracios y eslavos del sur, además de la invasión del país durante 500 años por el pueblo turco) hacen que Bulgaria posea una gran riqueza cultural y única en el mundo. Debido a esta mezcla, te puedes encontrar desde personas con la piel muy blanca, ojos verdes o azules, y rubias, hasta personas morenas con ojos y pelo negro, incluso con rasgos tártaros. Por cierto, ¡la belleza abunda en este país!

Su paisaje y su clima también afectan a la cultura de Bulgaria. En cuanto a su paisaje, lo primero que diré es que predomina el color verde en todo el país. Por donde vayas hay verde. Me recuerda totalmente al norte de España. Encontramos por un lado el paisaje de montaña, que tanto ha influido en su música, destacando los Balcanes, que atraviesan el país de oeste a este, los montes Ródope, hacia el este, y los montes Rila y Pirin en el extremo oeste. Por otro lado las llanuras se encuentran al suroeste, a lo largo de la costa del mar Negro y a lo largo del río principal de Bulgaria, el Danubio, que hace frontera con Rumania. El clima del país alcanza temperaturas extremas, desde -20 grados hasta 35 aproximadamente.

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Los estilos más destacados son:

– Música actual: existe un Pop internacional en el país que es el que impera en todos los países y tiene una estética global, es decir, está dentro de lo que llamamos Mainstream. Sin embargo, dentro de la música Pop Folk, existe un estilo que sí que tiene un sello propio y que está dentro de lo que llamaríamos Pop Folk. Esta música se denomina Chalga y, en mi opinión, tiene mucho más éxito entre la juventud, aunque hay una gran parte de la población también que la rechaza por sus letras provocativas y superficiales. No obstante, hay que puntualizar que no sólo se da en Bulgaria. También se da en Grecia (Laïkó), Serbia (Turbofolk) y Rumania (Manele) pero cada país le añade su influencia nacional. Su compás es 3+3+2/8 (por cierto como el del Reguetón) pero sus melodías tienen influencias turcas. Además de las voces, se oyen instrumentos folclóricos búlgaros con una base de música electrónica. Existen numerosos artistas en este tipo de música: Azis, Preslava, Gergana, etc.

– Música clásica: Bulgaria ha dado al mundo una interesante producción clásica tanto en música instrumental como en ópera, canciones y oratorio. Los compositores, aunque no parece que haya mucho que destaquen a nivel internacional, han añadido al lenguaje clásico, el espíritu folclórico del país y su espíritu religioso. Incluso han participado de la música ortodoxa búlgara. Destacan: Gheorghi Atanasov, Dobri Hristov, Petko Staynov, etc. Sí que hay que destacar la cantidad enorme de intérpretes, de todos los instrumentos, y cantantes, que ha dado Bulgaria en el pasado y actualmente, y que están repartidos por todo el planeta trabajando en las mejores orquestas y coros ofreciéndonos su gran calidad interpretativa. Cantantes como Boris Hristov o Ghena Dimitrova e instrumentistas como Pancho Vladigerov (pianista) y Mincho Minchev (violín).

– Música folclórica: la joya de la corona junto a la música ortodoxa religiosa. Es la música más conocida en el mundo entero por su originalidad, su complejidad y su exotismo. El misterio de las voces búlgaras ha recorrido el mundo entero dejando boquiabierto al público. Incluso en la sonda espacial Voyager I, una sonda que está viajando desde hace años al espacio exterior y que contiene una muestra general de la civilización humana por si alguna especie inteligente extraterrestre la encuentra alguna vez, hay una pieza maravillosa llamada Izlel e Delyo haitudin, cantada por Valya Balkanska. Es una música en la que se mezclan las diferentes culturas que habitaron el país desde su formación. Esa mezcla y el hecho de ser la puerta entre occidente y oriente ha creado una música sin parangón en el mundo entero. Existe música vocal, a una o varias voces y a coro, acompañada por instrumentos o a capella, y música instrumental. Hay melodías sin compás y otras con compases fijos. Dentro de esto último, una de las características más importante de esta música es que utilizan en muchas ocasiones compases irregulares o de amalgama: 7/8, 5/8, 11/8, 15/8, etc. Se llaman ritmos aksak (que significa cojo en turco) y no son nada comunes en el folclore internacional debido a su complejidad. Como escalas utilizan modos antiguos y maqam, de la música árabe. Las letras hablan de numerosos temas pero las que destacan son las de temas rurales , las de amor y los cantos a la montaña (estos últimos ponen los pelos de punta). Sus voces utilizan timbres especiales y sus melodías contienen muchos melismas. Es otro post hablaré exclusivamente de esta música.

– Música ortodoxa: una música con, aproximadamente, unos mil y pico años de historia, que proviene de la iglesia cristiana que se adentró en el país hacia el siglo I D. C. por los apóstoles San Pablo y San Andrés y que se convirtió en religión dominante a principios del siglo IV. Finalmente, en el año 865 d. C., el zar Boris I adoptó el cristianismo como religión oficial y en el año 927, el Patriarcado de Constantinopla reconoció el status de la Iglesia autocéfala ortodoxa de Bulgaria. El Patriarcado búlgaro fue la primera Iglesia ortodoxa eslava autónoma, que precede a la autocefalía de la Iglesia ortodoxa serbia por 300 años y a la Iglesia ortodoxa rusa por 600 años. Los cantos de la Iglesia ortodoxa búlgara están llenos de una profundidad espiritual inigualable. Merece la pena escuchar estas melodías cargadas de emoción. Esta música se remonta a la temprana Edad Media. Uno de sus primeros compositores conocidos fue Yoan Kukuzel (1280-1360). Aproximadamente unas 90 obras suyas se han conservado. También tenemos de aquella época numerosas obras de compositores anónimos. En la Iglesia Ortodoxa Búlgara existen dos tradiciones de canto eclesiástico: oriental o monódica, a una sola voz, y coral o polifónica. El canto monódico está dentro de las normas de la música griega y bizantina. La música ortodoxa coral aparece en la segunda mitad del siglo XIX, por la influencia de la música coral polifónica rusa. Muchos compositores búlgaros han creado obras de este tipo, como por ejemplo, Dobri Hristov. Precisamente, como vais a comprobar en el siguiente video, de este compositor vamos a interpretar Daniela Vladimirova (mi mujer) y yo, la obra coral Tebe poem. He realizado una adaptación a voz, mezzosoprano, y piano que espero que os guste.

Bueno, con esto termino el segundo de los dos posts en los que iba a hablar sobre Bulgaria y espero que os haya gustado. Os dejo con la pieza Tebe poem de Dobri Hristov, interpretada por Daniela Vladimirova y Domingo J. Sánchez.

Salud y amor para tod@s!

Domingo J. Sánchez- Tebe poem
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