My ocean – Nueva pieza para piano de Deep emotions – del pianista español Domingo J. Sanchez

My ocean – Nueva pieza para piano de Deep emotions – del pianista español Domingo J. Sanchez.

Libertad, freedom, liberté, libertà, freiheit, … Una palabra que en cualquier idioma suena bien, que provoca inmensa alegría para los que gozan de ella. Los que por alguna razón no pueden disfrutar de la libertad, sin embargo, sienten tristeza y frustración por no tenerla, y ansia por quererla conseguir. La libertad también provoca miedo en personas que temen perder su libertad si otras personas la obtienen.

En fin, es una palabra que provoca profundas emociones. Hay todo un repertorio de piano dedicado a este maravilloso concepto. Es el bien más preciado del ser humano diría yo, después del don de la vida. No sólo para la humanidad, sino para todo el reino animal.

La privación de libertad es una de las peores penas que se pueden imponer. Hace poco vi un video en internet en el que liberan a unas focas devolviéndolas a su hábitat natural. Las dejan en la playa y se puede percibir con claridad la inmensa alegría que sienten por sentirse libres y como van a toda prisa hacia el mar con ilusión y ansia… Es emocionante.

Por el contrario el ser humano, a través de la historia, se ha encargado de someter a los animales e incluso a los de su misma especie como respuesta al miedo que tienen de perder su propia libertad. Por desgracia se puede dar muchísimos ejemplos de esto.

Aunque podría hablar de muchos casos de opresión a otros pueblos en este caso quiero hablar de algo que leí hace tiempo que me llamó mucho la atención: parece ser que en la India atan a los elefantes desde pequeños a una cadena sujeta un palo clavado en el suelo. Ellos no pueden escaparse, no tienen fuerza suficiente. Eso unido a las palizas constantes que les dan para que cojan miedo provoca que el elefante al final se sienta sometido y desista en su empeño. Tal es la fuerza psicológica del sometimiento que cuando son mayores y siguen encadenados ahí, aún teniendo fuerza de sobra para arrancar el palo, no lo hacen… porque creen que no pueden. Esto mismo pasa con las personas sometidas.

Existe la falta de libertad física contra la que en muchos casos es prácticamente imposible luchar, pero también existe una falta de libertad psicológica que se puede trabajar y se puede vencer. Cuando nos han sometido durante mucho tiempo lo curioso es que somos nosotros mismos los que nos seguimos imponiendo esos límites.

Tenemos la obligación con nosotros mismos de luchar por ello. Sin sensación de libertad no hay felicidad. La lucha es dura, muy difícil, pero merece la pena. Debemos dejar aflorar y posteriormente eliminar los mensajes que nos han inculcado y que tenemos instalados en el inconsciente, estos mensajes que nos provocan falta de libertad. Es un gran ejercicio de autoestima, de respeto hacia uno mismo.

Cuando pienso en la libertad lo primero que me imagino es el océano.
My ocean es una pieza que he compuesto para piano y que representa mi propia libertad. En la obra me imagino que me siento a admirar la grandiosidad del océano. Esta visión me llena de ilusión y me motiva a luchar por mi libertad.

Esta obra forma parte de mi próximo proyecto: Deep emotions. Es un proyecto donde ante todo prima la emoción en el piano, donde pretendo conectar con las personas desde el alma. De todas mis composiciones para piano que estén dentro de este proyecto y que os vaya mostrando, algunas formarán parte de mi próximo disco Deep Emotions.

Y como siempre os digo,
¡Salud y amor para tod@s!

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