La Meditación y el Piano

La Meditación y el Piano 

Hoy he decidido escribir sobre la meditación. Ante todo quiero aclarar que no pretendo escribir un artículo informativo sobre la meditación, puesto que ya hay muchos por la red y muy buenos. Sólo quiero explicaros la experiencia que he tenido con la meditación y los beneficios que me reportó.

Yo no tenía ni idea de lo que era la meditación. No sabía en qué consistía. Después del fallecimiento de mi padre y también por otras causas provenientes del pasado, mi cabeza era una auténtica y continua tempestad. El tráfico de pensamientos era muy intenso, comparable a la Gran Vía de Madrid en hora punta.

Un día una amiga mía, psicóloga, me habló de la meditación y me explicó un tipo de visualización para que practicara. La visualización creativa es un tipo de meditación que consiste en alcanzar un estado emocional deseado a partir de una imagen concreta. En realidad como yo lo hice no era una imagen sino todo un “cortometraje”.

Consistía en lo siguiente: primero había que ponerse en situación. Luz apagada, solamente con la luz de una vela, música que produjera paz (a mí me encanta la música hindú tradicional calmada pero puede ser cualquier música tranquila o incluso sin música), y un asiento cómodo. Acostado no, porque se podía dormir uno. Bueno, todo empezaba mirando la llama de la vela que tenía enfrente. Luego cerraba los ojos y me imaginaba que tenía sólo la llama de la vela flotando cerca de mi frente, un poco por encima de mi entrecejo. De repente la luz amarilla de la llama entraba en mi cuerpo por la cabeza y me llenaba de ella. Me convertía en un ser de luz. Ya la sensación fue indescriptible. Esta luz comenzaba a extenderse y llenar primero toda la habitación, luego toda la casa, después todo mi edificio, el barrio, la ciudad, el país, el continente, el planeta, el sistema solar, la galaxia, etc., hasta llegar a iluminar todo el Universo. No soy capaz de describir exactamente con palabras la sensación que tuve. Sentía que el Universo y yo éramos una sola esencia, me emocioné, brotaron lágrimas de liberación y alegría…en fin, inolvidable… El final de la visualización consistía en ir encogiendo el campo de luz hasta llegar a la llama de la vela y volver al inicio.

Nunca he creído demasiado en nada. Me limito a escribir lo que sentí. Me considero totalmente espiritual pero no religioso.

Total que me aficioné mucho a las visualizaciones creativas. Practicaba otra que consistía en imaginar una rosa (u otra flor) que está dentro del pecho y posteriormente un rayo de luz la iluminaba, y ésta se iba abriendo poco a poco hasta brillar en todo su esplendor. Este tipo de visualización al menos a mí me producía un gran llanto liberador que me hacía sentir muy bien después de hacerla. Las meditaciones lo primero que hacen es limpiar las impurezas emocionales. Si tienes dentro emociones contenidas que te están haciendo daño, con la meditación salen.

Posteriormente conocí la meditación en la respiración o “Anapanasati”, técnica budista que consiste en centrarte en tu respiración e intentar no pensar en nada (menuda tarea). Cuando los pensamientos surjan, que surgirán y probablemente muchos, no hay que resistirse, hay que dejarlos pasar, y ser un mero observador de ellos y de las sensaciones de cuerpo y de la mente (Mindfulness). Pasado un rato, esos pensamientos contaminantes disminuyen considerablemente y se llega a un estado de paz interior increíble.

Se avanza mucho en la meditación cuando se tiene una disciplina diaria, aunque sea al principio sólo 5 minutos, pero diaria. Yo estuve durante un año y medio haciéndola todos los días, y llegué a estar una hora y media y no darme cuenta de que llevaba tanto tiempo. Cuando uno lleva un tiempo haciendo y, sobre todo en esas sesiones que pasa una hora y ni te enteras, se empieza a sentir sensaciones extrañas pero muy bonitas. Una vez sentí como ondas circulares que se originaban en mi estómago e iban subiendo por mi cuerpo agrandándose, hasta mi cabeza produciéndome una liberación de endorfinas indescriptible.

Está demostradísimo que la meditación produce grandes beneficios a la salud física y mental: baja la presión arterial, disminuye la ansiedad, aumenta la capacidad de concentración, etc. Uno mejora como persona cuando medita, vas más tranquilo por la vida, dándole menos importancia a muchas cosas.

Mi manera de tocar el piano mejoró muchísimo. Sientes la música mucho más clara. A la hora de improvisar, las frases musicales salen con mucha más naturalidad y seguridad. No necesitas tocar 1000 notas por minuto para impresionar a nadie porque entiendes que la música es para compartirla, no para ensalzar el ego.

Lástima que dejé de meditar por falta de disciplina y también porque la meditación te hace recordar momentos que tenías olvidados (para depurarlos) y que te producen miedo… Pero volveré a meditar, estoy seguro. Te cambia la vida. ¡Merece la pena!

La meditación te lleva también a un estado contemplativo de la vida, a disfrutar de las “pequeñas cosas” que pasan a nuestro alrededor y que no nos damos ni cuenta, a valorar que estás vivo y que ¡la vida es un gran regalo!

Os dejo una muestra de música contemplativa: mi pieza para piano “Impresiones de otoño”, perteneciente a un ciclo llamado “Reflexiones”, consistente en visiones subjetivas de las diferentes estaciones del año. En ella se puede percibir el estado de bienestar producido por contemplar la naturaleza en otoño, esos colores, esa belleza que representa la etapa de madurez en una persona, cuando parece que todas las piezas de la vida encajan… ¡Me encanta el otoño!

Bueno amig@s, me despido hasta el próximo post.

Salud y amor para tod@s!

 

Recent Posts

Leave a Comment