Frédéric Chopin – Preludio para piano op. 28 núm. 6 en si menor

Hace tiempo publiqué en mi blog Con mi piano un post sobre el preludio opus 28, número 4 en mi menor de Frédéric Chopin. Los preludios para piano de Chopin, opus 28 forman un conjunto de 24 piezas breves en las que cada una refleja una emoción o una idea. El preludio núm. 4 refleja tristeza y rabia. En mi opinión, de los 24 preludios que componen el opus 28, hay dos más que expresan una emoción parecida: el número 20 en do menor y el número 6 en si menor. En  mi última publicación hablé del preludio número 20 y en esta, como dije, hablaré del preludio número 6. De esta manera cierro lo que, a mi juicio, es una trilogía en cuanto a su temática. Si queréis, adentraos conmigo en el mundo de la emoción a través del piano de Frédéric Chopin.

Frédéric Chopin, compositor y pianista polaco afincado en París, es uno de los creadores más importantes del Romanticismo musical. Nació en Zelazowa Wola en 1810 y falleció en París en 1849. Casi toda su obra musical es para piano. De hecho, si el piano es el instrumento representativo del Romanticismo, se debe en parte al legado que nos ha dejado este compositor.

Chopin exploró los recursos del piano de manera magistral produciendo a través del instrumento un lirismo único, poético, sutil y refinado como nadie  ha conseguido. La textura en Chopin es de melodía acompañada. Adoptó las líneas vocales al piano como influencia del bel canto italiano. Esta característica más su influencia del lenguaje folclórico polaco y su apasionado romanticismo lo hacen único.

Hijo de un maestro francés emigrado a Polonia, Chopin fue un niño prodigio, dando conciertos y componiendo desde los 6 años de edad. No obstante fue en 1829 cuando, después de una sólida formación musical, emprendió su carrera como profesional dando una serie de conciertos en Viena.

En 1830 se asentó en París donde inmediatamente comenzó a cosechar éxitos por todos los salones de la ciudad. Allí conoció a la escritora George Sand, su gran amor, aunque se separaron en 1847. Por aquel entonces él estaba enfermo de tuberculosis, el mal que lo llevó a la tumba en 1849.

Según mi interpretación, la duración del preludio es de 1 minuto y 51 segundos. Si os fijáis, la melodía principal va en la mano izquierda (normalmente va en la derecha) y la otra mano toca un acompañamiento. Chopin, gran admirador del Violonchelo y su amplia tesitura, intenta imitar con la mano izquierda lo que sería una melodía tocada por este instrumento. En cuanto a su estructura, posee una sección A1, que va desde el principio hasta el minuto 0’36’’. Esta sección termina con una cadencia suspensiva (semicadencia a la dominante), es decir, una pausa que no da sensación de final sino que pide más música. Desde el minuto 0’37’’ hasta el minuto 0’59’’ tendríamos la sección A2 (concluye en el acorde napolitano). Por último tenemos una sección cadencial desde el minuto 1’00’’ hasta el final.

Bueno, espero que os guste mi interpretación del preludio para piano opus 28, número 6, en si menor de Frédéric Chopin.

Salud y amor para tod@s!

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